jueves, 13 de noviembre de 2014

La Encina


Hola soy Menchu otra vez, son las cuatro de la madrugada y el agua que caía me ha despertado,  ahora no consigo conciliar el sueño y me he dicho ¿por qué no escribes algo? que ya hace mucho que no cuentas nada.
 
Pensando he recordado la historia de una encina a la que mis padres llamaban barbiana, alta, fuerte robusta, majestuosa, y castiza. Cada año cargada de bellotas.

Cierro los ojos y veo dónde estaba, cómo era y digo cómo era porque un buen día cuando fuimos se había caído con unos fuertes vientos que hubo. La pobre encina ya tenía más de cien años en la familia, esto hace unos años y aún la recuerdo.
 
Ahora cuando voy al campo miro para un lado y para otro y se están secando todas ¡que pena! no quiero pensar en los campos sin encinas... que no solo dan bellotas, que se talaban y se hacía el carbón, carbonilla y leña para las chimeneas; bellotas para los cerdos (que por eso los jamones de bellotas son tan buenos). Las bellotas también se pueden comer crudas, tostadas en las chimenea o en una sartén al lado de la lumbre. También se hacen pasteles con las bellotas, que por cierto están muy buenos, licores y unas cuantas cosas más que yo no sabré.
 
Bueno espero que el agua que me ha despertado las riegue y se puedan salvar muchas.
 
Cuántas historias bonitas se pueden contar de las encinas!, aunque un poco tristes por que se están secando, pero es la realidad.
 
Espero que alguien lea la historia y se pueda solucionar el problema y un día podamos volver a ver otra vez a los cerdos comiendo bellotas debajo de las encinas.
 
Mis saludos cordiales para todos mis lectores de esta que os aprecia.
 
Menchu

1 comentario:

fiufiu dijo...

Sigue así, vas por buen camino Menchu!!

Pero a ver si escribimos más a menudo, que nos tienes muy "dejados" y tus histosrias nos entretienen mucho!.